Blas Isasi // Ensayos Cartográficos

La cartografía como ciencia se propone la ambiciosa tarea de representar sobre un plano la complejidad total o parcial de un territorio. Esta tarea se desarrolla en términos de ciertas propiedades de diverso orden y que operan de acuerdo a intereses específicos. Estos intereses se encuentran determinados por diferentes contextos históricos, los mismos que enfocan la mirada de una colectividad sobre el territorio en función de un conjunto específico de propiedades definidas a priori. Por ejemplo, es en el siglo XV cuando Portugal establece sus rutas comerciales marítimas hacia el Asia así como una serie factorías a lo largo de las costas de África, que se vuelve imperativo representar de manera más precisa los contornos continentales. Sin embargo, no había todavía mayor interés en representar el interior de dichos territorios, tan solo sus costas. Es entonces que los continentes comienzan a adquirir los perfiles que hoy los identifican universalmente. Esta manera de abordar el conocimiento de un territorio es por definición fragmentaria y genera infinidad de puntos ciegos. El territorio es percibido y representado solamente en función de un número limitado de propiedades (por lo general de orden científico y/o económico). Como queda claro a partir de este razonamiento, la cartografía ha sido históricamente una herramienta fundamental en el ejercicio del poder pues tiene como principal propósito organizar la realidad en categorías y jerarquías funcionales a los intereses del orden establecido.

A lo largo del tiempo la ciencia de la cartografía se hace cada vez más compleja desarrollando técnicas de representación más elaboradas. Es así como los relieves, la vegetación, los suelos, etc., son representados en los mapas de manera más precisa. Sin embargo, es desde el momento en que el consumo de imágenes satelitales se hace extensivo que la cartografía canónica entra en crisis. Las funciones de la cartografía se entrecruzan entonces con -cuando no son reemplazadas por- las de la fotografía. Asimismo, el mapa comienza a perder su materialidad y estabilidad al ser el formato digital el más eficiente en la tarea de representar y administrar territorios. Las nuevas tecnologías parecen tener la capacidad de abarcar la superficie del planeta en su totalidad. No quedan entonces más territorios por explorar y mapear. Los mapas convencionales comienzan a entrar en desuso.

Ensayos cartográficos tiene como propósito plantear una primera aproximación de carácter especulativo a la problemática descrita líneas arriba. La muestra se desarrolla alrededor de dos ejes principales: el tejido como estructura del sentido y el soporte como la nueva frontera del significado. El tejido se propone como un conjuro que pretende subvertir simbólicamente el carácter fragmentario de la realidad contemporánea y restituir su carácter unitario a través de una continuidad imaginada y tangible a la vez. Si bien en una primera lectura una proposición de esta naturaleza podría ser inscrita dentro de la tradición moderna de los proyectos utópicos, hay un elemento adicional que responde a una lógica distinta. Y es que la estructura misma del tejido se traduce en un reconocimiento explícito de la naturaleza fragmentaria de la realidad contemporánea. El tejido no es otra cosa que un ensamblaje de múltiples fragmentos que a través de la trama y la urdiembre conforman una unidad de carácter estructural. Se trata de una reconciliación simbólica entre lo fragmentario y lo unitario a través de la cual se restituye el paradigma de la realidad continua.

Finalmente, en Ensayos cartográficos tenemos el soporte como la nueva frontera en la exploración de nuevos territorios semánticos. La cartografía vuelve la mirada sobre sí para revisar los principios sobre los cuales se funda. Su función como agente de apropiación se ve cancelada y comienza de esta manera a mapearse a sí misma. El soporte que antaño fuera una plataforma neutral sobre y desde la cual se construían y emitían enunciados, ahora se constituye en el territorio a ser apropiado y en donde aplicar de manera experimental la cartografía. En el ejercicio de buscar (explorar) marcas y patrones sobre la superficie del soporte (el territorio) surgen nuevas e inesperadas formas que no solo describen texturas sino que desvelan una mirada. Se trata de la mirada de la modernidad que persiste camuflada en los paradigmas contemporáneos.

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