Venimos de la tierra y hacia ella regresaremos… es una creencia que comparten muchas prácticas religiosas, ya sea ancestrales, sincréticas u occidentales. Sin embargo, el mundo no se relaciona con la tierra de la misma manera. Para la mayoría de las culturas occidentales, la tierra ha dejado de ser un lugar sagrado. Se ha perdido la conexión física y espiritual con la tierra y el territorio. Para otras, la tierra es el origen de la vida, la forma más básica de conectar con la historia y con el mundo de los espíritus, con lo invisible; la conexión con la tierra es un ritual necesario. Para el sociólogo francés Emile Durkheim, el concepto de lo sagrado une todas las religiones, lo que nos brinda una identidad social cohesiva.[1] El ritual colectivo como acción cotidiana ocupa un lugar central en la formación de identidades culturales. Las prácticas y rituales de sociedades ancestrales, arraigadas en la religión, persisten en los rituales de las sociedades modernas, si bien estos han sido distorsionados y transformados por la tecnología. La geofagia, la práctica de ingerir tierra, es un ritual ancestral que aún se mantiene en la sociedad occidental. De alguna manera u otra, todos comemos tierra.

La muestra Earthworks del artista Adán Vallecillo reúne un cuerpo de trabajo en escultura, pintura, video y dibujo que surge de una investigación realizada en Haití sobre la geofagia—la ingesta de bonbons terres (dulces de tierra) o pain biscuit (galletas de pan). Vallecillo, quien utiliza métodos etnográficos y antropológicos para desarrollar su trabajo artístico, realizó estudios de campo en la región fronteriza de Hinche (Ench en la lengua créole), lugar en donde se desenvolvieron las batallas más importantes de la revolución y resistencia haitiana, y en donde se encuentran las minas de donde se extrae la tierra usada para confeccionar los bonbons terres. Utilizando y yuxtaponiendo materiales y objetos recolectados en Hinche, Vallecillo plantea interrogantes sobre la relación entre los rituales de sanación de la sociedad moderna y las prácticas espirituales ancestrales a través de los códigos estéticos de la historia del arte occidental. La tierra utilizada para fabricar los bonbons terre y el barro color verde que se separa durante el proceso de tamizar la tierra antes de su preparación se convierte en materia prima para desarrollar una reflexión crítica sobre procesos geopolíticos representados en la tierra y el territorio.

[1] Ver Emile Durkheim. The elementary forms of the Religious Life. New York: Free Press, 1965.