David Zink Yi // Ángel, ¿Eres Tú?

Ángel, ¿eres tú?, se presenta ante todo como una gran narrativa: un ensayo espacial en torno a la irresolución y lo cíclico. Quizás la exhibición puede ser entendida como una historia enmarcada dentro de otra historia, como un juego formal que apunta a entender las construcciones culturales como eminentemente espaciales: constituidas a través de espacios y como espacios. Como en oportunidades anteriores, el artista combina distintos elementos de trabajos previos para crear conjuntos abstractos con un alto potencial lírico. Así, las obras pueden ser leídas ya sea como unidades abstractas independientes; o más bien como claves para desentrañar una historia que no se puede reconocer a primera instancia.

Un claro ejemplo lo constituyen las imágenes que abren la exhibición en el primer piso, Untitled (2012), motivos de una serie nueva todavía en proceso. Estos ensayos fotográficos son el resultado de la casualidad: producto tangencial de un viaje realizado por el artista a la sierra del Perú. Se trata de tomas precisas de detalles en la carretera que va desde la ciudad de Chupaca, a las entradas de Huancayo, cruzando Chaquicocha y Yauyos hasta culminar en la costa en la ciudad de Cañete. La dura luz sobre la superficie de la carretera acentúa texturas que semejan minuciosos dibujos abstractos. Se trata, sobre todo, del registro de las marcas dejadas por el constante arreglo de la carretera, trecho en permanente reparación debido, no sólo al constante transporte de los pobladores de las comunidades que esta carretera cruza sino sobre todo a que constituye una ruta de ingreso a distintos empeños mineros de la zona. Este mantenimiento de la ruta conlleva la perpetua transformación de su morfología: las huellas en el territorio nos hablan de un intercambio económico sostenido, pero la figura del parche nos remite también a la idea de la solución meramente dérmica o superficial de algo que demanda nuestra atención. Sin embargo, más allá de las referencias concretas a la realidad social de la zona, las intervenciones sobre la carretera recuerdan una faena infinita: tanto para los trabajadores encargados de su intervención –quienes laboran de oriente a occidente, sólo para volver a comenzar una vez que terminan—como para el mismo artista, quien por el lapso de un par de semanas se avocó a registrar los cambios en un trabajo obsesivo sin una finalidad específica, como demarcando la búsqueda misma. Dispuestas de modo suelto sobre las paredes de la galería, estos fragmentos de pista, abstractas diagonales texturadas de distintos tamaños, apuntan en direcciones distintas, generando una tensión en la sala que condice la direccionalidad de su motivo, creando desorientación, suspensión.

En el espacio más pequeño de la escalera que conecta la primera y la segunda galería, Zink Yi coloca una sola imagen tomada en la ciudad de La Habana. En Cuatro caminos (2011) se observa una puerta que revela otros espacios que se abren. Se trata de una fotografía tomada en el umbral de una puerta que da al espacio entre cuatro puertas o caminos posibles. Su colocación en este espacio transicional no es casual, muy por el contrario, se torna en una suerte de parte aguas de la narrativa que abre paso a un segundo escenario de la exhibición. En el segundo piso de la galería el artista ha intervenido las paredes directamente produciendo distintos elementos geométricos con cemento escarchado. Los relieves, que recuerdan a extraños ornamentos urbanos, por un lado refieren a las representaciones que se encuentran al inicio de la exhibición pero a su vez, gracias a su geometría regular, parecen su revés.

Como complemento de esta intervención en las paredes, el artista incorpora otras dos piezas que completan el círculo. Por un lado, ubicado entre las paredes, el video Pulsar PG-520 (2012) nos muestra un paneo por un bosque de eucaliptos. Utilizando un estabilizador de cámara y en una sola toma, el artista camina alrededor de los árboles rodeando algunos de ellos. El video se encuentra desenfocado, como si se tratase de una caminata entre sueños. Cada vez que la imagen encuentra el foco en la textura de un árbol, se escuchan fragmentos del segundo capítulo del cuento El Inmortal de Jorge Luis Borges. Hay un efecto extraño que se genera de la combinación de estos trabajos. Por un lado la referencia a un espacio urbano pero que desafía toda lógica propia de lo moderno y un espacio natural que se demuestra artificioso, equidistante, construido en perfecta simetría.

Finalmente, en el pequeño cuarto del fondo, encontramos dos fotografías que le dan el nombre a la exhibición. En Ángel, ¿eres tú? (2009) sólo podemos observar, desde el nivel del piso, la presencia de dos personas, una parada, dando la espalda a la cámara mientras la otra se encuentra suspendida.

Como en anteriores trabajos, las fotografías fueron hechas a modo de citas de trabajos anteriores. En este caso se trata de momentos registrados por el artista durante la filmación de Horror Vacui (2008), en los que una persona carga a otra durante el ejercicio de los rituales documentados. 

El aparente estado de suspensión de ambos personajes es complementario y se auto-anula. Esta serie resulta ser la única incorporación de una suerte de retrato en el conjunto y en ese sentido no sólo titula la muestra, Ángel, ¿eres tú?, además resalta el elemento enigmático y su carácter mágico.

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